Jun. 3, 2026
Detrás de cada profesional, de cada técnico y de cada niño que hoy aprende a leer en Nicaragua, hay un maestro que entrega el corazón en las aulas. Con ese sentimiento de gratitud, el Sistema Educativo Nacional dio inicio a la II Jornada de Reconocimiento a la labor de maestras y maestros, una auténtica fiesta que entrelaza el aprendizaje con el bienestar emocional, y que moviliza a todo el país bajo el lema de construir progreso en tiempos de paz.
El lanzamiento se vivió como un solo corazón a través de una modalidad bimodal (presencial y virtual), conectando en simultáneo a tres sedes emblemáticas: el Centro Tecnológico Manuel Olivares en Managua, la Universidad Internacional Antonio Valdivieso en Rivas, y el Centro Tecnológico Héroes y Mártires de Puerto Cabezas en la Costa Caribe Norte. En total, más de 11,900 protagonistas, entre maestros, estudiantes de educación y autoridades, inauguraron este espacio lleno de arte, cultura y stands dedicados a la innovación pedagógica y al cuido de las emociones.
Eliseo Rivera Espinoza, del MINED, explicó con entusiasmo cómo se ha diseñado este reconocimiento histórico para que nadie se quede fuera:
“Hemos organizado a las sedes departamentales en un cronograma de trabajo por semanas, distribuyendo los departamentos a lo largo de todo el mes de junio. No buscamos destacar un simple número, sino el humanismo, la vocación de servicio y las habilidades socioemocionales, artísticas y científicas de nuestros educadores. Queremos reconocer a los maestros escritores, investigadores, declamadores y a quienes tienen experiencias exitosas enseñando a leer y escribir, para cerrar con un gran acto nacional en la última semana de junio”.
Escuchar al maestro para saber hacia dónde ir
El encuentro también funciona como un espacio de diálogo académico donde se abordan temas como el uso de la inteligencia artificial en las aulas y la pedagogía moderna. Para los formadores de los futuros profesionales, esta jornada es una ventana abierta a la realidad y los sentimientos de quienes están al frente de los salones de clase.
Así lo valora Anabel Ibarra López, maestra del Departamento de Ciencias Sociales de la UNAN-Managua, quien destaca que este proceso les permite conectar con el lado más humano de la enseñanza:
“Estar en estos espacios nos da pistas y nos ayuda a comprender cuáles son las necesidades reales del 'saber ser' y 'saber hacer' que tienen los maestros en todo el sistema. Es un gran reto y un desafío, porque no nos toca moldear solamente la parte formativa y académica, sino también la parte actitudinal, las emociones y la empatía, para luego proyectar todo ese aprendizaje a nivel nacional”.

Setenta mil historias de entrega y gratuidad
Santiago González, miembro del equipo técnico de formación docente de INATEC, compartió el enorme impacto social que tiene esta iniciativa:
“Esta jornada inicia con la meta de fortalecer y abrazar a más de 60,000 maestros del Sistema de Educación e INATEC. Hoy celebramos a esos maestros que, desde su trayectoria, logran impactar la vida de cada estudiante técnico del país a través de la pedagogía, la innovación, la cultura y el deporte. Llevamos años donde la educación es gratuita y de calidad, y este es un reconocimiento directo a quienes hacen que eso sea posible con su creatividad todos los días”.
Con la semilla de la paciencia y el compromiso de transformar las aulas en espacios de felicidad, la comunidad educativa nicaragüense demuestra que reconocer al maestro es, en esencia, asegurar el futuro y la paz de toda la nación.