Bilwí | Maryorie Duarte | 20.08.2026 | 15:47
El sonido de la música, la fuerza de la danza y la alegría de niñas, niños, adolescentes y jóvenes llenaron el Polideportivo Ferrera Dixon de Bilwi, en una gala donde las culturas del Caribe Norte tomaron el escenario para contar, desde sus propias expresiones, quiénes son y de dónde vienen.
Más de 280 protagonistas, acompañados por sus maestras y maestros, participaron en la Gala Artística del Sistema Educativo Nacional “Bilwi: Raíces Ancestrales, la memoria viva de nuestros pueblos indígenas”, un encuentro que reunió a los pueblos Miskitu, Mayangna, Creole y Mestizo Costeño.
La jornada permitió mostrar, mediante la danza, la música y el teatro, tradiciones que continúan pasando de una generación a otra. Cada presentación llevó al escenario parte de la identidad de los pueblos, sus costumbres, su gastronomía y su manera de relacionarse con la Madre Tierra.
Para Nitzae Dixon, vicerrectora de la Bluefields Indian and Caribbean University (BICU), la gala representa un momento que marca un antes y un después para el fortalecimiento del talento artístico de la juventud del Caribe Norte.
“Esta gala es histórica, es el punto de partida para que nosotros asumamos el compromiso de seguir fortaleciendo la habilidad, el talento de nuestros jóvenes, de nuestras muchachas, de nuestros muchachos”, expresó.
La vicerrectora destacó la respuesta del público durante la actividad y valoró la oportunidad de que los artistas pudieran compartir directamente con las familias y comunidades.
“Por primera vez en el Caribe Norte ha sido un éxito rotundo. Esta interacción del público con los artistas, con los muchachos, ha sido emocionante”, manifestó.
Dixon también consideró que esta experiencia abre nuevas oportunidades para continuar fortaleciendo espacios de formación con identidad cultural desde las universidades.
Mientras en el escenario se mostraban las distintas expresiones culturales, David Taylor, joven de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN) y perteneciente al pueblo Mayangna, vivió la gala como una oportunidad para representar la diversidad del Caribe Norte.
“La verdad yo me siento muy feliz porque aparte de representar a una sola cultura, representamos a todas en una sola”, compartió.
Taylor explicó que estas actividades ayudan a fortalecer diferentes aspectos de la vida de los pueblos, entre ellos sus tradiciones, su identidad y su gastronomía.
“Esta cultura nos hace fortalecer más en varios ámbitos como las tradiciones, la etnia y la gastronomía”, agregó.
La danza fue uno de los principales protagonistas de la jornada. Desde el escenario, los grupos mostraron movimientos y expresiones propias de los pueblos originarios, convirtiendo cada presentación en una forma de conservar y transmitir la memoria cultural.
Roney Maybeth, instructor de baile de URACCAN, explicó que el trabajo de los grupos estuvo dirigido a representar las distintas identidades de los pueblos originarios.
“Le presentamos todas las identidades de los pueblos originarios, indicando nuestra danza tradicional como pueblos originarios”, señaló.
Las palabras de los participantes reflejaron el sentido de la gala: no se trató únicamente de presentar números artísticos, sino de abrir un espacio para que las nuevas generaciones conozcan, valoren y mantengan vivas las expresiones que forman parte de la historia de sus comunidades.
Las lenguas, la música, la danza, el teatro, la gastronomía, los saberes ancestrales y la relación con la Madre Tierra encontraron un mismo espacio en Bilwi. Cada expresión mostró una parte de la riqueza cultural que convive en el Caribe Norte.
La participación de estudiantes, maestras y maestros también aseguró el papel de la educación en la transmisión de estos conocimientos. Desde las aulas y los espacios culturales, las nuevas generaciones encuentran oportunidades para aprender de sus raíces y expresarlas con orgullo.
La Gala Artística “Bilwi: Raíces Ancestrales” dejó así un escenario lleno de identidad y un mensaje que trasciende la actividad: mientras niñas, niños, adolescentes y jóvenes continúen conociendo y compartiendo sus tradiciones, la memoria de los pueblos seguirá viva.