Matagalpa | Jireh Pérez | 05.03.2026 | 17:21
En un ambiente lleno de colores, aromas frutales y mucha alegría, la Escuela Especial Niño Feliz se convirtió en el escenario donde 20 protagonistas con distintas discapacidades demostraron que el talento no tiene límites. A través del curso “Elaboración de Batidos Naturales y Nutritivos”, impartido por el Tecnológico Nacional (INATEC), los estudiantes transformaron frutas locales en fuentes de salud y aprendizaje.
Esta iniciativa, desarrollada en articulación con el Ministerio de Educación (MINED), forma parte de la inclusión del Sistema Educativo, que busca fortalecer las habilidades para la vida y la autonomía personal de los jóvenes.
La jornada estuvo marcada por la participación entusiasta de los protagonistas, quienes compartieron cómo este curso ha impactado sus vidas. Alexander Moreno, de 18 años, relató con orgullo cómo dominó la técnica para el batido de papaya con naranja y miel: "Yo corté la papaya, la pelé y la licuamos con hielo. Cuando llego a mi casa le cuento a mi mamá lo que hacemos aquí".
Por su parte, la joven Lizbeth Márquez, originaria de la comunidad El Perico, expresó su gratitud por esta oportunidad que le permite mejorar sus habilidades manuales y creativas.
"Aprendí a hacer batidos de manzana con banano y leche. Este curso me ayuda a mejorar con mis manos; antes me costaban ciertas cosas, pero con el curso voy aprendiendo y mejorando", explicó Lizbeth, quien además manifestó su deseo de seguir aprendiendo nuevas recetas saludables, como batidos de zanahoria y remolacha.
La directora del Centro Tecnológico Rolando Rodríguez, Araceli Bustamante, subrayó que esta actividad cumple con las orientaciones del Buen Gobierno, aplicando los ejes de la nueva estrategia de educación técnica.
"Estamos aplicando el eje de educación incluyente y atención a personas con discapacidad, que nos orienta a la integración en todos los niveles", explicó Bustamante. La directora enfatizó que este curso no solo enseña a aprovechar el valor nutricional de las frutas, sino que impacta directamente en la independencia de los participantes: "Esto los beneficia porque los hace más independientes, más activos y los integra como parte de una sociedad activa".
Durante la demostración, los 20 protagonistas evidenciaron los conocimientos adquiridos en la preparación de alimentos, el uso de herramientas de cocina y el trabajo en equipo. Para muchos de ellos, como Lizbeth, el curso representa un avance significativo en su capacidad de escribir, coordinar movimientos y realizar labores cotidianas que antes les resultaban complejas.
Con este tipo de programas, el Tecnológico Nacional reafirma su compromiso de brindar oportunidades adaptadas a las necesidades de cada nicaragüense, garantizando que la educación técnica sea el puente hacia el bienestar, la dignidad y el desarrollo integral en cada municipio del país.