Ticuantepe | Jireh Pérez | 10.02.2026 | 15:40
En el corazón de Ticuantepe, específicamente de la cancha multiuso Medardo Andino, una cuadra al este, se encuentra un refugio de esperanza y bienestar animal: la Veterinaria "Patita de Perro".
Este consultorio se ha convertido en el punto de encuentro fundamental para la comunidad y sus sectores cercanos, brindando un espacio de atención integral para las mascotitas y todos los animales que conviven en la zona.
Más que una clínica, es un lugar donde cada vida cuenta y donde el respeto por los animales se siente en cada rincón, atendiendo la salud de quienes son considerados parte esencial de las familias locales.

Al frente de este noble proyecto se encuentra Claudia Moreno, la encargada de cuidar la salud de los animales y garantizar bienestar y alegría. Claudia no solo destaca por sus amplios conocimientos técnicos adquiridos en el Tecnológico Nacional, sino por ser una excelente veterinaria cuya reputación crece día con día.
Su atención se caracteriza por una mezcla perfecta de profesionalismo y ternura, ganándose la confianza absoluta de los dueños de mascotas, quienes ven en ella a una experta dedicada, capaz de brindar diagnósticos precisos y un cuidado humano que solo alguien con su vocación y amor por la vida puede ofrecer.
“Desde que estaba pequeña siempre me he preocupado por los animalitos, aparte de eso, mi infancia pues fue un poquito dura. Sin embargo, atender a los animales ha sido un refugio en mi vida, un gran apoyo… pienso que algunas personas también han ocupado su mascota como un refugio emocional y eso me ha incentivado a mí a tratar un poquito mejor los animales, a darles amor y tratar de que las personas también sepan que lo que tiene no solamente es una mascota, sino que también es parte su familia”.
Claudia desde muy joven soñaba con ser veterinaria, pero las dudas la acechaban. Con esos temores en su equipaje, llegó al Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas. Aunque en ese momento los cupos estaban casi llenos, la vida le abrió una puerta: "Entra y miremos", le dijeron. Fue ese voto de confianza el que cambió su destino.
Los maestros del Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas contribuyeron a que Claudia se decidiera por superarse, con palabras significativas y llenas de optimismo, despejaron cualquier pensamiento de duda.
El centro no solo le ofreció las aulas para aprender; le ofreció un hogar. Claudia descubrió que en este espacio la educación es calidad, es amor y, sobre todo, es inclusión. "Me dieron la oportunidad siendo mamá con tres hijos", recuerda con gratitud. Allí encontró maestros que no solo enseñan teoría, sino que sostienen la mano del alumno, y horarios que le permitieron ser madre y estudiante a la vez.

Desde Zootecnia hasta cursos especializados; Claudia aprovechó cada minuto. El centro la convenció de una verdad poderosa: para estudiar no hay edad límite y la maternidad no es un freno para convertirse en una profesional de éxito.
Hoy, la realidad es distinta. Aquella joven que buscaba una oportunidad es ahora una veterinaria respetada y querida. En su propia clínica, Claudia atiende a cada paciente con los valores que la definen: amor, compasión, seguridad y confianza. Los pobladores de Ticuantepe no solo llevan a sus animales a consulta; llevan a un miembro de su familia con alguien que entiende ese vínculo profundo.
Más allá de lo académico, el centro le aportó a Claudia una seguridad inquebrantable en sí misma. En las aulas de Zootecnia, ella descubrió que su pasión de la infancia podía convertirse en una profesión técnica de alto nivel.
Asimismo, le brindo las herramientas para pasar de ser una mujer con un sueño, a una profesional técnica capaz de sustentar a sus tres hijos y liderar con éxito su emprendimiento
Claudia ya no es solo quien aprende; ahora es quien enseña desde su hogar. Abre las puertas de su negocio para que otros jóvenes realicen sus prácticas y puedan seguir su profesión.
“Hay muchos jóvenes que han venido aquí a preguntarme y poder ser parte, por ejemplo, de tener algún tipo de prácticas, y yo pues con todo el gusto se los he brindado”
"A veces uno cree que porque ya sos mamá no podés seguir. Y no es así", afirma Claudia con la voz llena de entusiasmo. Su historia es un recordatorio de que el Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas es más que un edificio; es una fábrica de sueños cumplidos.
Claudia Moreno es el ejemplo vivo de que, con la ayuda de Dios y las oportunidades correctas, es posible transformar una infancia dura en un presente brillante. Hoy, ella no solo cura animales; ella sana el espíritu de su comunidad, demostrando que la educación técnica es el camino hacia una vida digna y un futuro lleno de luz.