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De estudiante a formador: el camino de Luis Alberto

Jinotepe | Maryorie Duarte | 17.08.2026 | 17:14

De estudiante a formador: el camino de Luis Alberto

Hay historias que comienzan con una oportunidad y crecen con las ganas de salir adelante. La de Luis Alberto Palacio Rojas nació en la comunidad de Santa Lucía, Carazo, cuando decidió acercarse al Centro Tecnológico Xilotepelt para aprender algo nuevo. Hoy, dos años después de la fundación de este espacio educativo, su historia también habla de esfuerzo, confianza y de cómo una carrera técnica puede abrir caminos.

Luis Alberto recuerda con gratitud el momento en que encontró una oportunidad para estudiar de manera gratuita y con calidad. Para él, no se trataba solamente de recibir un certificado, sino de adquirir conocimientos que pudiera llevar a la práctica y convertir en una herramienta para su vida.

“Siempre busco cómo continuarlo y no dejarlo estancado”, cuenta al hablar de su formación.

En Xilotepelt estudió bebidas a base de café, leche saborizada y cocteles artesanales. Cada curso le permitió aprender haciendo, practicar y descubrir nuevas habilidades. La formación no quedó en las aulas. Luis Alberto comenzó a aplicar lo aprendido y, con el tiempo, apareció una nueva oportunidad: compartir esos conocimientos con otras personas.

Ahora participa como formador en espacios sabatinos y llevará estos aprendizajes a comunidades, donde jóvenes y estudiantes de secundaria podrán conocer y desarrollar estas habilidades.

El cambio es significativo: quien antes estaba sentado como estudiante, hoy se encuentra frente a otros protagonistas enseñando lo que aprendió.

“Primero fui estudiante y ahora actualmente estoy apoyando de gran manera lo que es la parte de educación, dando los conocimientos adquiridos”, expresa.

Para Luis Alberto, enseñar también significa continuar aprendiendo. Por eso, mientras comparte sus conocimientos, sigue preparándose. Actualmente estudia Estética y Cuidados del Cabello, convencido de que nunca es tarde para aprender una nueva habilidad.

Su experiencia refleja lo que busca la educación técnica: que los conocimientos tengan utilidad en la vida diaria, que puedan convertirse en oportunidades de trabajo y emprendimiento y que cada protagonista tenga herramientas para construir un mejor futuro.

En el Centro Tecnológico Xilotepelt, esta posibilidad alcanza a miles de protagonistas. En sus dos años de trayectoria, más de 5,000 personas han fortalecido sus capacidades mediante carreras técnicas y cursos de capacitación. Además, durante la celebración de su segundo aniversario se entregan más de 50 certificados a protagonistas egresados y se desarrollan exposiciones donde los estudiantes muestran sus habilidades en innovación agropecuaria.

La formación abarca áreas relacionadas con las necesidades productivas de Carazo, entre ellas Agronomía, producción de aves y cerdos, inseminación artificial en porcinos, agroindustrialización, elaboración de licores a base de frutas tropicales y coctelería artesanal.

Todo este aprendizaje llega de manera gratuita y con calidad, acompañado de los insumos y equipamientos necesarios para que los estudiantes puedan practicar y desarrollar sus habilidades.

Luis Alberto también tiene un mensaje para quienes todavía piensan que no existen oportunidades para estudiar.

“Todos somos capaces y sí podemos continuar con nuestros estudios”, afirma.

Su propia historia es la mejor muestra. Un joven de Santa Lucía que llegó como estudiante, encontró en la educación técnica una oportunidad para crecer y hoy comienza a devolver lo aprendido a su comunidad.

Porque para Luis Alberto, estudiar no significa llegar a una meta y detenerse. Significa avanzar, aprender, compartir y abrirles el camino a otros.

Y mientras continúa preparándose, lleva consigo una certeza: las carreras técnicas también son una ruta para emprender, progresar y construir con dignidad el sustento de las familias.

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