Jalapa | Maryorie Duarte | 06.07.2026 | 10:40
A sus 63 años, Santiago Rafael Armas García no solo mira hacia atrás con orgullo, también celebra un logro que hoy lo convierte en protagonista de una nueva etapa: es uno de los técnicos que se gradúan en el Centro Tecnológico Subcomandante Laureano Mairena, en Jalapa.
Originario de Quebrada Helada, en Murra, Nueva Segovia, su historia comenzó mucho antes de llegar a un aula. Entre ganado, tierra y enseñanzas familiares, fue descubriendo su vocación. “Yo tengo sesenta y tres años cumplidos y desde hace muchos años me gustaba esto, cuando miraba el famoso ganado en mi finca”, recuerda.
Su padre fue su primer maestro. “Me enseñó a domar terneros, hacer bueyes, sembrar, cosechar y ahí nació ese amor por la agronomía”, cuenta. Ese aprendizaje de vida lo llevó, años después, a tomar una decisión importante: estudiar.

“En el año veinte saqué la carrera de agronomía, después continué con ganadería y finca, y coroné con zootecnia”, explica. Hoy, con su título en mano, forma parte de los 46 nuevos técnicos en zootecnia que culminan su formación en modalidad sabatina, una oportunidad que le permitió prepararse sin dejar sus responsabilidades en el campo.
Para Santiago, la experiencia en el Tecnológico Nacional ha sido transformadora. “El setenta por ciento es práctica y el treinta teórico, la práctica le gana a lo teórico”, afirma. Esta forma de aprender le permitió comprender “lo real, lo natural y lo general”, fortaleciendo sus conocimientos desde la experiencia directa.
En esta misma graduación, Alexandra Arróliga, joven originaria de Jalapa, también celebra su meta alcanzada. Su voz refleja entusiasmo y gratitud. “Primeramente gracias a Dios y a nuestro buen gobierno y a INATEC hoy estamos terminando una meta más que nos hemos propuesto como estudiantes y como personas que queremos progresar”, expresa.
Durante su proceso formativo, destaca la calidad de la enseñanza. “Tenemos educación gratuita, los mejores maestros que nos capacitan bien para en un futuro poder brindar un mejor servicio”, comenta.

Los espacios también han sido clave para su aprendizaje. “Tenemos una instalación súper modernas, una finca súper grande donde realizamos todo tipo de prácticas”, explica, convencida de que estas condiciones fortalecen su preparación.
Su mensaje a otros jóvenes es directo y motivador: “Todos podemos, si nos ponemos una meta, aprendemos y lo logramos. Los invito a que estudien en INATEC, es una educación totalmente gratuita que puede ayudarnos a formarnos en valores, conocimientos y tener nuestra carrera”.
Mientras tanto, el ambiente en el Centro Tecnológico Subcomandante Laureano Mairena es de celebración. “Hoy es una fiesta tecnológica”, afirma Luis Francisco Mairena, subdirector técnico del centro. “Estamos entregando cuarenta y seis títulos es el resultado de tres años de preparación y perseverancia”.
Los nuevos técnicos en zootecnia culminan un proceso formativo que combina teoría y práctica, adquiriendo competencias en manejo productivo y reproductivo de especies animales, sanidad, nutrición y producción sostenible. “Estos compañeros vienen a desarrollar nuestro país, no solo en lo profesional, sino también en el emprendimiento”, añade.
Entre todas las historias, la de Santiago destaca por su constancia y su amor por el aprendizaje. Para él, la educación técnica es una herramienta que transforma vidas. “El estudio es el mejor bastión para derrotar la pobreza, toda calamidad y toda tristeza”, asegura.
Y deja un mensaje que resume su experiencia: “Para el que no le gusta, estudiar es una tontería, pero para el que lo ejerce y lo pone en práctica, es una victoria más”.
Hoy, junto a Alexandra Arróliga y demás protagonistas que culminan su formación, Santiago recibe su título demostrando que nunca es tarde para aprender. Sus historias, entrelazadas, confirman que la educación técnica abre caminos, fortalece capacidades y siembra futuro en las familias y comunidades de Nicaragua.